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Las elecciones federales de 2018 en México: ¿hacia un sistema de partido predominante?

Esperanza Palma
Esperanza Palma

Profesora Investigadora del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana, Azcaptozalco (UAM-A), Red de Politólogas.

Maria Cristina Osornio
Maria Cristina Osornio

Candidata a Doctora en Investigación en Ciencias Sociales con Mención en Ciencia Política por FLACSO, México. Red de Politólogas.

Las elecciones de 2018 en México pueden considerarse elecciones críticas, resultado de un doble movimiento: por un lado, la crisis de los partidos tradicionales y la emergencia del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y por otro, el gradual desalineamiento del electorado mexicano de los tres partidos mayores: Acción Nacional (PAN), el Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Hacia 2017 la proporción de electores apartidistas superó el promedio del electorado con alguna identificación partidista, lo cual abrió el escenario de una mayor volatilidad (Moreno, 2018). Estos procesos han modificado el sistema de pluralismo moderado gestado durante la transición y estructurado alrededor de tres partidos centrales que concentraron alrededor del 80% de la votación. La irrupción de Morena en el ámbito político-electoral ha transformado este formato abriendo distintos escenarios para el sistema de partidos entre los que se encuentra la posible consolidación de un sistema de partido predominante. Para discutir este escenario mostramos datos de la volatilidad y la fragmentación del sistema de partidos. [1]

La discusión se enmarca en las propuestas de Sartori y Mainwaring y Scully para clasificar los sistemas de partidos. Para Sartori (1999) hay dos criterios de clasificación: el número relevante de partidos y la polarización ideológica. Para Mainwaring y Scully (1995), en cambio, lo crucial es el grado de institucionalización, es decir, el proceso a través del cual una práctica u organización se establece, se da a conocer y se acepta universalmente. De acuerdo con estas dos definiciones, México fue, durante cerca de 30 años (de 1988 a 2018), un sistema de pluralismo moderado medianamente institucionalizado.

La elección de 2018 modificó el número de partidos en competencia y representó un proceso de des-institucionalización del sistema. El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, obtuvo una amplia victoria en las elecciones de 2018 con el 53% de los votos. En elecciones previas los tres principales partidos ya venían perdiendo votos. En las elecciones intermedias de 2015 los tres partidos mayores perdieron votos; el NEP se disparó hasta 5.6, es decir, cerca de 6 partidos en competencia. Al menú de los tres partidos mayores y PT, PVEM, MC, PANAL se incorporaron nuevos partidos: Morena, el Partido Encuentro Social y el Partido Humanista que no alcanzó el registro. En total sumaban 10. De acuerdo al índice Molinar fueron 3.65.

En las elecciones de 2018 para la cámara baja se reduce el NEP en una unidad y el Índice de Molinar da cuenta de una clara reducción de la competencia, concentrando el voto en poco menos de 3 partidos.

Tabla 1: Elecciones para la cámara baja: Número efectivo de partidos e índice Molinar

Elección

Fragmentación

NEP

IM

1991

0.4187

2.3884

1.2355

1994

0.3638

2.7484

1.8446

1997

0.2921

3.4234

2.6312

2000

0.3332

3.0012

2.6207

2003

0.1557

4.0807

2.9795

2006

0.2920

3.4245

3.0492

2009

0.2667

3.7498

2.5845

2012

0.2552

3.9178

1.6087

2015

0.1773

5.6381

3.6517

2018

0.2080

4.8067

2.6008

Fuente: Elaboración propia con datos del INE (https://www.ine.mx)

Al analizar los resultados para las elecciones presidenciales de 2018 se reduce el número de partidos debido al arrastre de López Obrador.

El candidato de la Coalición “Juntos Haremos Historia” ganó en todos los estados excepto Guanajuato y Morena creció en los estados del norte como Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur donde obtuvo más del 60% de los votos por la presidencia. En algunos estados la aparición de Morena modificó por completo el panorama electoral. En las elecciones de 2017 por la gubernatura del Estado de México, Morena ya se presentaba como la segunda fuerza electoral con apenas 3% de votos menos que el PRI, partido ganador. En la Ciudad de México desplazó al PRD.

Haciendo un recuento, en el año 2000, la competencia tuvo lugar principalmente entre dos partidos, a saber, PAN y PRI.  Esta situación cambia en las elecciones de 2006 y 2012, donde los índices muestran claramente la presencia de 3 partidos en competencia por el cargo presidencial, los cuales suman más del 85% de la votación total en estos periodos [2] (Ver tabla 2). Hasta la elección de 2006 el surgimiento de partidos nuevos no había provocado alteraciones en el formato del sistema de partidos. El proceso electoral de 2018 deja ver, a través del índice de Molinar, que la competencia tuvo lugar entre poco menos de 2 partidos políticos, y no de 3 como en los dos procesos anteriores.

El saldo de la elección presidencial de 2018 es que, a pesar de que el sistema se mantenga dentro de los márgenes del pluralismo moderado atendiendo al NEP, los datos del IM indican el retorno a la competencia entre dos partidos principalmente como había sido hasta el año 2000, salvo que el partido con mayor peso electoral es un partido nuevo que compitió por primera vez en las elecciones intermedias de 2015 y que logró ganar más de la mitad de los votos por la presidencia en 2018.

Además de lo anterior, la coalición encabezada por MORENA obtuvo 308 curules y también poco más de la mitad de los asientos en la cámara de Senadores con un total de 69, evidencia suficiente para poder afirmar que es un partido de mayoría.

Tabla 2: Elecciones presidenciales: Fragmentación, NEP, IM

Elección

Fragmentación

NEP

IM

1988

0.3281

3.0478

1.8239

1994

0.3526

2.8357

1.8153

2000

0.3539

2.8255

2.3194

2006

0.3167

3.1575

2.8156

2012

0.2850

3.5089

2.8024

2018

0.2588

3.8637

1.8689

Fuente: Elaboración propia con datos del INE (https://www.ine.mx)

En la elección para el Senado, el proceso de 2018 ha sido el que registra mayor número de partidos en competencia en los últimos 8 periodos.

Tabla 3: Elecciones para el Senado

Elección

Fragmentación

NEP

IM

1994

0.3410

3.2885

2.4632

2000

0.3333

3.0004

2.6207

2006

0.2920

3.4245

3.0492

2012

0.2417

4.137

2.9476

2018

0.2063

4.8464

2.5434

Fuente: Elaboración propia con datos del INE (https://www.ine.mx)

La volatilidad electoral

La otra cara del realineamiento electoral es la volatilidad electoral. Como se observa en la tabla 4, entre 2000 y 2012, para las elecciones presidenciales la volatilidad se mantuvo ligeramente por debajo o por encima del 20%, mientras que para 2018 la volatilidad se dispara hasta 54.68% lo cual indica una transferencia de votos.

Tabla 4: Volatilidad, elección presidencial

Elección

1994

2000

2006

2012

2018

% de Volatilidad

9.8

15.04

19.99

20.82

54.68

Fuente: Elaboración propia con datos del INE (https://www.ine.mx)

Para las elecciones de la cámara baja, hasta 2015 la volatilidad se mantuvo en niveles normales (21.97%) a pesar de la entrada de un partido nuevo como Morena en la arena electoral. En 2018 se dispara al 31.92%  (ver tabla 5)

Tabla 5: Volatilidad, cámara baja

Elección

IVT (%)

1994

20.96

1997

13.41

2000

16.19

2003

29.07

2006

29.16

2009

24.7

2012

12.5

2015

21.97

2018

31.92

Fuente: Elaboración propia con datos del INE (https://www.ine.mx)

La elección para el Senado también se vio afectada por la volatilidad electoral. De la misma forma que en el ámbito presidencial, en la elección de Senadores por el principio de Mayoría Relativa, los votos en favor del PRI se redujeron 19.86%, seguido por el PRD con 13.43% y el PAN con 9.65% que viajaron hacia MORENA, quien obtuvo el 37.5% de los votos generando así un Índice de Volatilidad Total de 45.21%.

La volatilidad de este proceso electoral es muy alta respecto al proceso anterior que apenas representó el 17.33% de cambios en las preferencias de los electores, pero que puede compararse con la volatilidad de 1994, primer periodo en que se presentó el PRD en la elección para el Senado.

Tabla 6. Volatilidad en la elección de Senadores

Elección

1994

2000

2006

2012

2018

% de Volatilidad

36.53

29.22

17.50

17.33

45.21

Fuente: Elaboración propia con datos del INE (https://www.ine.mx)

Conclusiones

El análisis realizado permite ilustrar el tránsito de un sistema de pluralismo moderado al de un muy probable sistema de partido predominante. Aunque es necesario confirmar esta tendencia en futuras elecciones hay datos que permiten afirmar que a pesar de que el número de partidos participantes en las elecciones se ha incrementado, los niveles de competitividad se han reducido debido al rápido crecimiento electoral de Morena en las dos últimas elecciones federales.

Por el momento, el análisis de los resultados electorales permite concluir que Morena se ha beneficiado del desalineamiento del electorado perredista y de los otros partidos institucionalizados.

 


[1] Calculamos el número efectivo de partidos, eso es, la cantidad de organizaciones que compiten en los procesos electorales con posibilidades de acceder  a los cargos públicos y de ser actores relevantes en el congreso. En principio utilizamos el Índice del Número Efectivo de Partidos de Laakso y Taagepera (1979) que sirve para medir el promedio de partidos que compiten por los cargos de elección. El NEP es el indicador más común, pero a pesar de su eficacia para medir la fragmentación, este índice no realiza una ponderación del peso de los partidos que obtienen más votos, dejando abierta la posibilidad de que se engrose el promedio de partidos en competencia en los casos en que una organización obtiene más de la mitad de los votos en una elección. Para contrarrestar este efecto, Molinar (1991) propone una modificación a la N del índice donde el valor de uno es asignado al ganador y el resto de los partidos son ponderados por medio de una fórmula de N anidada. Por su parte, la volatilidad electoral proporciona información acerca de los cambios electorales entre dos elecciones sucesivas que se asocian a transferencias individuales del voto, haciendo evidente la manera en la que el sistema de partidos se encuentra o no institucionalizado (Ocaña y Oñate, 1999).
[2] En la elección de 2006, el PAN obtuvo 36.69% de los votos, seguido por el PRD con 36.09% y el PRI CON 22.75%. Algo parecido ocurrió en la elección de 2012 donde el PRI obtuvo la victoria con 37.23%, seguido por el PRD con 27.65% y el PAN con 22.75% de los votos.

 

Bibliografía

Laakso, M.; Taagepera.R. (1979). «Effective Number of Parties. A Measure with Application to Western Europe» en Comparative Political Studies. 12:3-27.

Mainwaring, Scott y Timothy Scully, 1995, Building Democratic Institutions: Party Systems in Latin America, Stanford University Press.

Molinar, J. (1991). “Counting the Number of Parties: An Alternative Index” en American Political Science Review. 85(4). 1383-1391.

Moreno, Alejandro, 2018, El cambio electoral. Votantes, encuestas y democracia en México, México, FCE.

Ocaña, F.; Oñate, P. (1999). “Índices e indicadores del sistema electoral y del sistema de partidos. Una propuesta informática para su cálculo” en REIS. 86(99). 223-245

Sartori, Giovanni, 1999, Partidos y sistemas de partidos, España, Alianza Editorial.

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