En lo que resta del 2019, ciudadanos de cinco países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Uruguay, Panamá y Guatemala) irán a las urnas para elegir presidente. Dos de estos países – Argentina y Guatemala – se ubican dentro de los cuatro países de la región con tasas más bajas de identificación partidaria. Según los datos más recientes del Proyecto de Opinión Pública de América Latina sólo el 20% de la población de Argentina se identifica con un partido político, y en Guatemala la cifra no supera el 10% de la población. Tales cifras han invitado a muchos comentaristas y académicos a minimizar el rol de la identificación partidista en la decisión electoral. Nuestra investigación en progreso trata de rescatar la relevancia de los partidos políticos como determinantes en el comportamiento de los votantes una vez que consideramos su identificación partidaria negativa – caracterizada por el odio o rechazo a un partido político.

Una manera intuitiva de pensar en la relevancia de la identidad partidaria negativa considera otros aspectos de nuestra vida diaria. Por ejemplo, todos conocemos a alguien sin un gusto especial por algún tipo de música, pero que nos pedirá que cambiemos de canción si le ponemos un reggaetón. De manera similar, que nuestro equipo no haya llegado a la liguilla no necesariamente significa que no nos importa quién quede campeón. Es muy probable que acabemos apoyando a quien juegue en contra del equipo que odiamos más. Nuestra investigación en progreso intenta entender las características de este tipo de identificación partidaria y las diferencias que tiene tanto con la identificación partidaria positiva como con la apatía política.

Tener una identificación partidaria negativa no es lo mismo que ser políticamente apático o anti-establishment.

Nuestro trabajo primero muestra que aquellos votantes que se identifican negativamente con un partido son distintos a quienes son totalmente apáticos u odian a todo el sistema de partidos. Esto es relevante: el hecho de que altos porcentajes de ciudadanos se identifiquen negativamente con partidos políticos no implica que estén absolutamente desconectados de la política o que desconfíen del sistema de partidos. Estos votantes tienen una conexión con los partidos – aún cuando esta conexión tenga una raíz negativa.

El hecho de que altos porcentajes de ciudadanos se identifiquen negativamente con partidos políticos no implica que estén absolutamente desconectados de la política o que desconfíen del sistema de partidos.

Para examinar las diferencias entre estos distintos tipos de votantes, utilizamos datos de la Encuesta Mundial de Valores para 9 países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, México, Perú, Uruguay y Venezuela). Esta encuesta tiene preguntas que nos permiten medir la identificación partidaria negativa de los votantes (medido con la siguiente pregunta: “hay algún partido por el cual nunca votaría?), y sus niveles de confianza en los partidos políticos. La Figura 1 muestra las tasas de identificación partidaria negativa en los países y olas incluidas en nuestro estudio. En general, alrededor de un 60% de los entrevistados menciona un partido por el cual nunca votaría. En particular, las tasas varían entre un 43% en Uruguay y un 75% en República Dominicana con el resto de los países ubicándose entre estos dos valores.

Figura 1. Tasas de identificación partidaria negativa por país y ola. Fuente: Encuesta Mundial de Valores.

Nuestro modelo estadístico con los datos de la Encuesta Mundial de Valores –luego de controlar por factores contextuales que podrían impactar la probabilidad de tener una identificación partidaria negativa –indica que el nivel de confianza que los votantes tienen en los partidos políticos no afecta la probabilidad de que se identifiquen negativamente con un partido político. En otras palabras, tener actitudes negativas hacia todos los partidos políticos en general no es lo mismo que tener actitudes negativas hacia un partido político en específico. Otras variables parecen ser más importantes que el nivel de confianza en los partidos políticos para predecir si un votante tiene una identificación partidaria negativa: su nivel de educación, edad y su grado de interés en la política.

La identificación partidaria negativa tiene las características de una identidad

En nuestra investigación argumentamos que la identificación partidaria negativa puede tener las características de una identidad para el votante. Esta identidad se basa en la oposición a un grupo partidario, y está construida sobre la base de las diferencias que el votante encuentra entre sí mismo y este grupo al cual odia. En consecuencia, si la identificación partidaria negativa funciona como una identidad, quienes tienen esta identificación negativa deberían percibir a quienes que se identifican con el partido que odian como individuos muy distintos a sí mismos.

Para ver si esto es así, diseñamos un experimento dentro de una encuesta online en Argentina y México durante Agosto y Septiembre del 2018. Cada encuestado observó una tabla con la descripción de dos argentinos (o mexicanos) hipotéticos que variaron de manera aleatoria en una serie de características, como su género, ocupación y religión, y principalmente en su identificación partidaria. Luego de observar la tabla, los entrevistados debieron responder cuál de los dos individuos consideraban “más como” ellos. Esta pregunta nos permite saber si nuestros encuestados se consideran más o menos parecido a argentinos (o mexicanos) que se identifican con distintos partidos. Nuestra encuesta también incluyó una pregunta para medir identificación partidaria negativa. En particular, preguntamos si había un partido al cual “nunca votarían.” Nuestro objetivo consiste en examinar a cada grupo de encuestados que se identifica negativamente con un partido político y ver el efecto que la identificación partidaria de los argentinos (o mexicanos) hipotéticos tiene en cómo se ven parecidos/distintos a ellos.

Fig. 2. Ejemplo de lo que los entrevistados vieron en sus pantallas para el experimento en Argentina

El hecho de que un argentino/mexicano hipotético identifique un partido por el cual nunca votaría disminuye la probabilidad de que encuentre algo en común con sus simpatizantes.

La Figura 3 presenta los resultados de este análisis para los tres grupos de partidarios negativos más numerosos de nuestra muestra en cada país: Frente para la Victoria, PRO y Unidad Ciudadana en Argentina, y MORENA, PRI, y PAN en México. El gráfico indica que para quienes se identifican negativamente con Unidad Ciudadana en Argentina, el hecho de que otro argentino se identifique con este partido disminuye la probabilidad de que lo consideren similar a ellos en un 30% en comparación con un argentino sin identificación partidaria. Para quienes se identifican negativamente con PRO y Frente para la Victoria la magnitud del efecto es similar. En México, para quienes se identifican negativamente con el PRI y el PAN, el hecho de que otro mexicano se identifique con este partido disminuye la probabilidad de que lo consideren similar a ellos alrededor de un 20%. Para quienes se identifican negativamente con MORENA el efecto es del 30%. En resumen, el hecho de que un argentino/mexicano hipotético identifique un partido por el cual nunca votaría disminuye la probabilidad de que encuentre algo en común con sus simpatizantes.

Figura 3. Resultados del experimento en Argentina y México: votantes con identificación partidaria negativa

Los resultados de nuestro experimento también proveen evidencia acerca de la diferencia entre quienes se identifican negativamente con un partido y quienes son políticamente apáticos. El partidismo de otros es relevante para la identificación de quienes se identifican negativamente con algún partido (ver Figura 3), pero no es importante para aquellos que no tienen ningún tipo de identificación partidaria (positiva o negativa). Como muestra la Figura 4, para aquellos que no expresaron alguna identificación positiva o negativa, el hecho de que otro argentino o mexicano -respectivamente- se identifique con un partido político no impacta en si lo ven parecido o distinto a sí mismos.

Figura 4. Resultados del experimento en Argentina y México: votantes apáticos

 

 

La identificación partidaria negativa no requiere una identificación partidaria positiva

Finalmente, nuestro trabajo indica que los votantes no requieren identificarse positivamente con un partido para tener una identificación negativa con otro partido. En otras palabras, la identidad partidaria negativa no es simplemente lo opuesto o una consecuencia de tener una identidad partidaria positiva, y los votantes pueden identificarse negativamente con un partido sin necesariamente identificarse positivamente con otro partido. Para llegar a esta conclusión utilizamos datos de una encuesta realizada a las mismas personas en dos ciudades de Brasil (Juiz de For y Caixas) entre 2002 y 2006. El hecho de que la encuesta sea realizada a las mismas personas nos permite chequear la evolución de las identidades partidarias a nivel individual a través del tiempo.

Los votantes no requieren identificarse positivamente con un partido para tener una identificación negativa con otro partido

Si los votantes no requieren una identificación positiva para tener una identificación negativa, los datos deberían indicar que tener una identificación partidaria positiva en el pasado no aumenta la probabilidad de tener una identificación partidaria negativa en el presente, luego de controlar por si el encuestado tuvo una identificación partidaria negativa en el pasado. Los resultados de nuestro modelo estadístico indican que tener una identificación positiva en el pasado no aumenta la probabilidad de tener una identificación negativa en el presente. De hecho, esta probabilidad disminuye.

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En América Latina, las tasas de identificación partidaria con los partidos políticos han sido históricamente bajas. Esto ha sido causa de preocupación, dada la volatilidad electoral y la falta de institucionalización partidaria en la región. Sin embargo, al no tener en cuenta el lado negativo de la identidad partidaria, hemos tenido un conocimiento incompleto acerca de las maneras en que los votantes interactúan con los partidos en la región. Nuestra investigación avanza la idea de que las bajas tasas de identificación partidaria positiva no son una indicación de los vínculos erosionados entre partidos y votantes sino un indicio de su evolución desde una dimensión positiva hacia una negativa. Asimismo, nuestros hallazgos sobre la naturaleza de esta identificación revelan la importancia de seguir estudiando en profundidad el comportamiento electoral de este grupo de votantes y su relación con los partidos políticos.    

 

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