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Aprobación del Congreso y tipos de representación en América Latina

Theresa Kernecker
Theresa Kernecker

Departamento de Gobierno de la Universidad de Viena

Una línea de investigación clave de la ciencia política se centra en las estrategias de los representantes individuales. Una de las aproximaciones principales es examinar en qué medida los legisladores responden a sus electores frente a sus partidos u otros actores políticos, lo que tiene implicaciones para la rendición de cuentas.

Investigaciones recientes han resaltado la complejidad de los modos de representación que van más allá de la distinción clásica entre los modelos clásicos del «fideicomisario» y del «delegado» (e.g. Rehfeld (2009). Las tres dimensiones principales definidas por Rehfeld incluyen si el representante tiene como objetivo el bien de todos o el bien de una parte (por ejemplo, la nación frente a la circunscripción), su fuente de juicio (juicio propio contra juicio de un tercero) y el grado en que el representante responde a las sanciones (Rehfeld 2009:215). Los «delegados» clásicos, en este caso, son representantes que representan los intereses de sus votantes, toman decisiones en base al juicio de éstos últimos, y son más receptivos a las sanciones con la esperanza de ser reelegidos – este modelo es parecido a lo que Mansbridge (2003) denomina representación «promisoria», que ocurre principalmente cuando los representantes buscan carreras largas en el congreso mediante la búsqueda repetida de ser reelegidos.

Mientras no haya un conflicto con el partido, los MC afirman estar más orientados hacia el distrito – aunque esto no necesariamente significa que cultiven una reputación propia versus una reputación partidista en sus distritos.

Cuando la reelección no es el objetivo principal y las carreras son más dinámicas, como suele ser el caso en América Latina, es menos probable que los representantes adquieran una reputación personal (ya que también son elegidos principalmente en distritos plurinominales). Cuando no buscan la reelección como objetivo principal, tienen menos incentivos para preocuparse únicamente por votantes de su circunscripcion, pueden ser menos receptivos a las sanciones de quienes los eligen (como sugiere el modelo promisorio) y es más probable que responan a los principales que pueden proporcionarles recursos o ayudarlos a obtener acceso para el siguiente paso en su carrera política. Las dimensiones subyacentes que llevan a distintos modos de representación (es decir, la importancia que atribuyen a su distrito y la forma en que se comportan) son, por lo tanto, más complejas en contextos en los cuales las carreras políticas son más dinámicas y los miembros del congreso (MC) pueden depender más de su partido u otros actores políticos para el siguiente paso en su carrera política. En tales contextos, uno podría preguntarse hasta qué punto las preferencias de los partidos y los votantes del distrito y las posibles presiones cruzadas entre los dos pueden afectar la forma en que votan los legisladores y sus actitudes hacia sus principales.

¿Los ciudadanos en los distritos de los MC están más satisfechos con el desempeño del Congreso cuando sus MC tienen actitudes más orientadas hacia el distrito?

En un trabajo reciente examiné hasta qué punto la tensión entre las preferencias del partido y del distrito afecta las orientaciones de los MC. Los hallazgos muestran que cuanto mayor el conflicto entre la mediana del distrito (según la posición mediana en la escala izquierda – derecha derivada de los datos del distrito del Proyecto de Opinión Pública de América Latina) y la preferencia del partido (según la posición media en la escala izquierda – derecha por partido derivada de los datos del Proyecto de Elites Parlamentarias Latinoamericanas), los MC en 16 países latinoamericanos eran mas propensos a de votar según la posición del partido. Por el contrario, menos conflicto llevó a los MC a ser más propensos a afirmar que están del lado de su distrito (Kernecker 2019). Entonces, mientras no haya un conflicto con el partido, los MC afirman estar más orientados hacia el distrito – aunque esto no necesariamente significa que cultiven una reputación propia versus una reputación partidista en sus distritos. Como una ocurrencia tardía, esta entrada del blog explora una pregunta relacionada con las posibles implicaciones de la orientación de los MC para los votantes de sus distritos en América Latina: ¿los ciudadanos en los distritos de los MC están más satisfechos con el desempeño del Congreso cuando sus MC tienen actitudes más orientadas hacia el distrito?

Estas preguntas se han explorado principalmente en el contexto del Congreso de los Estados Unidos. Además de los principales factores determinantes (por ejemplo, el desempeño presidencial, la economía o el estatus de mayoría) que influyen en la aprobación de los ciudadanos sobre el desempeño del gobierno, la investigación ha demostrado que el Congreso mismo puede tener un impacto en las opiniones de los ciudadanos y que los ciudadanos tienden a aprobar Congreso cuando sienten que el Congreso actúa de manera que representa los intereses de la gente de manera eficiente (Hibbing and Theiss-Morse 1995). Por tanto, podría esperarse que el nivel de aprobación del Congreso sea más alto en distritos en los cuales los MC afirman dar prioridad a sus preferencias.

Para examinar esta pregunta, usé dos encuestas que miden las preferencias de diputados y de ciudadanos. Especficamente, uso las preferencias de los MC derivadas del Proyecto de Elites Parlamentarias de America Latina  (PELA) y datos de encuestas de ciudadanos del Latin American Public Opinion Project (LAPOP) en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay entre los años 2007– 2012. Las encuestas LAPOP corresponden al año en que se realizó la encuesta PELA. Vinculé el distrito electoral de los MC a las respuestas de los ciudadanos en sus distritos correspondientes en un año determinado. En la mayoría de los casos, la circunscripción geográfica correspondía a la circunscripción electoral. En países con sistemas electorales mixtos, acudí al distrito geográfico y controlé si el MC fue elegido por el sistema proporcional o el sistema mayoritario. (Véase Kernecker (2019) para una descripción detallada de la muestra y para obtener más información sobre los datos a nivel distrital). Me basé en dos preguntas de la encuesta PELA: la primera pregunta pregunta a quiénes los MC toman más en cuenta al tomar decisiones políticas, mientras que la segunda pregunta cómo votan cuando las preferencias de distrito y partido entran en conflicto (0 = otro, 1 = distrito). La pregunta de LAPOP pregunta a los ciudadanos sobre la medida en que consideran que sus representantes en el Congreso (independientemente de su partido) están haciendo un buen trabajo (1 = muy bueno, 5 = muy malo). La muestra mediana por distrito es 119 (el primer cuartil = 43, el tercer cuartil = 266 respuestas por distrito). Utilicé modelos similares a Kernecker (2019) y la aprobación promedio en el distrito de un MC como la principal variable independiente junto a varias variables de control, por ejemplo, pertenencia al partido o coalición presidencial, heterogeneidad de distrito, heterogeneidad de partido e ideología. En los controles de robustez, verifiqué si los resultados se mantienen estables al excluir los distritos en los que las tasas de respuesta fueron inferiores a 43 (primer cuartil), pero los resultados se mantienen estables.

En general, los MC que dan prioridad a la representación de las preferencias de sus votantes distritales al votar o al tomar decisiones disfrutan de niveles de aprobación del congreso más altos en sus distritos.

Los resultados muestran que los MC que enfatizan la representación del distrito tienen niveles ligeramente más altos de aprobación del congreso en sus distritos. El primer gráfico muestra que un aumento en el índice de aprobación del congreso está asociado con un aumento en las probabilidades de alinearse con el distrito por 20% (entre los valores mínimos y máximos de aprobación del congreso). De manera similar, el segundo gráfico muestra que, en la medida que aumenta la aprobación del congreso, la probabilidad de priorizar a los votantes del distrito en comparación con otros grupos aumenta por 34% entre los valores mínimos y máximos de aprobación. En general, los MC que dan prioridad a la representación de las preferencias de sus votantes distritales al votar o al tomar decisiones disfrutan de niveles de aprobación del congreso más altos en sus distritos.

 

N = 1024 MC en 256 distritos. Fuente: PELA y LAPOP. Nota: La muestra varía ligeramente de Kernecker (2019) debido a otras variables utilizadas.

Los gráficos 2 y 3 proporcionan evidencia de que, en los distritos donde los MC dan prioridad a sus distritos en la toma de decisiones, los votantes distritales expresan niveles más altos de aprobación del congreso. No obstante, el análisis de esta pregunta en función de las prioridades de los MC en votaciones y la toma de decisiones supone un vínculo programático con los votantes, mediante el cual los MC toman en cuenta las preferencias de los constituyentes al tomar decisiones legislativas. Sin embargo, puede haber otras formas de atender al distrito, como proporcionar bienes materiales a cambio de votos (clientelismo), que ha sido una práctica generalizada en varios países y partidos (e.g. Auyero 2002, Weitz-Shapiro 2014). ). Por lo tanto, una segunda pregunta podría ser: ¿aumentan los niveles de aprobación del congreso en los distritos donde los MC establecen vínculos con sus votantes en función de la provisión de bienes materiales a cambio de votos?

En los distritos donde los MC participan en la compra de votos con bastante o mucha frecuencia, los niveles de aprobación del congreso disminuyen.

Utilicé la pregunta PELA sobre la frecuencia con la que los MC se comprometen a proporcionar bienes materiales a los votantes a cambio de votos (la mayoría (63%) respondió (con bastante frecuencia / con mucha frecuencia). El gráfico muestra que en la medida que la aprobación del congreso aumenta, la probabilidad de establecer una vinculación clientelista disminuye por 34% entre los valores mínimos y máximos de aprobación, por lo que en los distritos donde los MC participan en la compra de votos con bastante o mucha frecuencia, los niveles de aprobación del congreso disminuyen.

N = 1005 MC en 256 distritos. Fuente: PELA y LAPOP. Nota: La muestra varía ligeramente de Kernecker (2019) debido a otras variables utilizadas.

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En resumen, mi artículo reciente mostró que las posiciones políticas de los principales de los MC sí importan en cuanto a la forma en que proclaman votar y comportarse a lo largo de su trayectoria legislativa, y que los MC solo afirman estar del lado del distrito en votaciones cuando no hay conflicto entre las posiciones del partido y el distrito. Sin embargo, se sabe menos sobre las implicaciones de ello: si la aprobación del congreso aumenta cuando los legisladores afirman estar más orientados hacia el distrito, así como la pregunta si la aprobación del congreso aumenta cuando los MC priorizan sus distritos en términos de políticas en lugar de otras estrategias clientelares. Utilicé los datos usados por Kernecker (2019) para explorar estas preguntas. Los hallazgos muestran que la aprobación del congreso aumenta en los distritos donde los MC dan prioridad a la representación de las preferencias de los votantes del distrito, pero disminuye cuando los MC participan en estrategias clientelares a cambio de votos.

Obviamente, es imposible establecer si estas relaciones son causales. Además, no sabemos si las respuestas de los MC corresponden a su comportamiento. Sin embargo, el propósito de esta entrada de blog fue sugerir una aproximación de investigar las actitudes de los MC junto a posibles implicaciones para los votantes y distinguir entre el tipo de estrategia que lleva a distrintos niveles de aprobación. Sin embargo, sería necesario analizar estas preguntas dentro de un marco más amplio de partidos y presidentes, y controlar los factores adicionales que no se consideran en esta entrada del blog. Por ejemplo, los MC que priorizan sus distritos y, por ello, no apoyan la agenda del presidente podría contribuir al estancamiento legislativo e impedir que los presidentes implementen sus plataformas. Esto podría llevar a menos aprobación de las instituciones gubernamentales. Sin embargo, una de las principales formas en que un presidente puede evitar que esto suceda es obtener el apoyo necesario de los MC mediante políticas redistributivas, es decir, al proporcionarles beneficios para las circunscripciones de los legisladores, quienes luego pueden ganar favor adicional entre los votantes del distrito (y el presidente). Por tanto, generalmente tanto el ejecutivo como los legisladores se benefician de esta situación a pesar de las preferencias divergentes, dados los poderes relativos de cada rama (Alston and Mueller 2006). La medida en que esto sea exitoso depende de factores contextuales como el alcance de la mayoría legislativa, y la popularidad de un presidente. No obstante, incluso en una situación de estancamiento, los votantes todavía tienen la posibilidad (especialmente cuando la responsabilidad es claramente atribuible a cualquiera de las ramas) de castigar al ejecutivo por implementar una agenda que va en contra de las preferencias de sus MC.

 

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