La corrupción no viene sola

Delia M. Ferreira Rubio
Delia M. Ferreira Rubio

Presidente de Transparency International

Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

La corrupción es un fenómeno político que afecta la legitimidad del sistema de gobierno, la relación de representación política, la confianza en las instituciones y el desempeño de los gobiernos. Se trata de un fenómeno global que afecta a todos los países. La diferencia entre los países radica en la respuesta institucional y social frente a la corrupción.

El secreto y la opacidad son características de la corrupción. Nadie da recibo por un soborno y tampoco nadie esgrime el trato corrupto públicamente para exigir los privilegios por los que pagó. Esto complica notablemente la detección y sanción de los casos de corrupción y produce un alto nivel de impunidad que, a su vez, genera nuevos incentivos para estos tratos ilegales.

El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparency International recoge la percepción que líderes de opinión, expertos y empresarios tienen sobre el grado de corrupción que afecta al sector público de cada país. El IPC reporta los resultados en una escala de 100 (percibido como muy transparente) a 0 (percibido como muy corrupto). En la edición 2018 del IPC se analizaron 180 países y los mejores ubicados fueron Dinamarca (88), Nueva Zelanda (87), Finlandia, Singapur, Suecia y Suiza (85), Noruega (84) y Holanda (82). En el otro extremo del ranking, los países percibidos como más corruptos resultaron Corea del Norte y Yemen (14) Sudán del Sur y Siria (13) y Somalia (10). En la siguiente tabla pueden verse los resultados correspondientes a los países de América.

Índice de Percepción de Corrupción

Transparency International 2018

Fuente: Transparency International – CPI 2018

El problema de la corrupción y sus consecuencias se agravan cuando la corrupción se transforma en sistémica, cuando se «normaliza», cuando se instala en una sociedad como la forma usual de actuación y comienza a permear todas las esferas de acción, tanto privada como pública. El paso de los casos aislados a la corrupción como sistema se ve favorecido por ciertas condiciones de contexto. Algunas de esas condiciones facilitan la comisión de actos de corrupción, generan oportunidades; otras generan incentivos para los actos de corrupción al favorecer el uso y goce de los beneficios obtenidos con la corrupción. Entre las primeras se destacan la opacidad, los déficits en materia de ética pública, la ausencia de controles y la debilidad de la rendición de cuentas. Las condiciones referidas al disfrute del producto de la corrupción son la impunidad, la facilidad para el lavado de dinero y la tolerancia social.

La corrupción nos afecta a todos porque además de la deslegitimación de las instituciones, pone en riesgo nuestros derechos y libertades, cuando no la vida misma. La calidad de vida la población sufre como consecuencia de la pérdida o mala asignación de recursos públicos. El dinero que se va en corrupción es el que falta en educación, salud, infraestructura, desarrollo, innovación, oportunidades de progreso y de una mejor calidad de vida.

Aunque sea difícil establecer una relación de causalidad, es sintomático que existan claras correlaciones entre la corrupción, la baja calidad institucional, el no respeto a la libertad de expresión, la no garantía de los derechos de los ciudadanos, el debilitamiento del Estado de Derecho, entre otros aspectos. Es claro que hay un círculo vicioso. La corrupción debilita las instituciones democráticas y en el marco de instituciones débiles las corrupción encuentra terreno fértil.

El Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit analiza la democracia en 165 países y 2 territorios en función de los procesos electorales, las libertades civiles, el funcionamiento del gobierno, la participación política y la cultura cívica. Este índice usa una escala de puntos de 10 (democracia plena) a 0 (autoritarismo total). Los países son ordenados en función de su puntaje en cuatro categorías: democracias plenas (10 a 8 puntos), democracias defectuosas (7.99 a 6 puntos), regímenes híbridos (5.99 a 4 puntos) y regímenes autoritarios (4 ó menos puntos).

El ranking de los países en función de la calidad de la democracia presenta una significativa correlación con el nivel de transparencia. En la edición 2018, los países mejor ubicados son Noruega (9.87), Islandia (9.58), Suecia (9.39), Nueva Zelanda (9.26) y Dinamarca (9.22). La tabla siguiente muestra la posición de los países americanos.

Índice de Democracia

Economist Intelligence Unit 2018

Fuente: Economist Intelligence Unit – Democracy Index 2018

Una correlación similar se advierte al contrastar el Índice de Percepción de Corrupción de Transparency International y el Índice sobre Libertad en el Mundo 2019 de Freedom House. Este índice mide el efectivo grado de libertad y respeto de los derechos civiles y políticos de las personas y, en función de 25 categorías, califica a los países como Libres, Parcialmente Libres y No Libres, en una escala agregada de 100 (Libre) a 0 (No libre). En esta edición, Freedom House analizó la situación en 195 países y 14 territorios durante el año 2018. Noruega, Suecia y Finlandia encabezan el ranking con 100 puntos, seguidos por Canadá y Holanda con 99, y -entre otros países- Uruguay con 98 puntos. En la parte superior de la tabla aparecen también Chile (94), Costa Rica (91) y Estados Unidos (86).

El World Justice Project elabora anualmente el Índice del Estado de Derecho que analiza ocho factores (límites al poder, ausencia de corrupción, gobierno abierto, derechos fundamentales, orden y seguridad, aplicación de las normas, justicia civil y justicia criminal) y busca reflejar cómo experimentan las personas la vigencia del Estado de Derecho en su vida diaria. Este índice evalúa los países en una escala de 1 (fuerte adhesión al Estado de Derecho) a 0 (No vigencia del Estado de Derecho).

La situación de un país en materia de vigencia del Estado de Derecho es consonante con su posición en los índices de transparencia/corrupción. Para la edición 2017-18, el WJP analizó 113 países y el ranking es encabezado por Dinamarca (0.89) y Noruega (0.89), seguidos por Finlandia (0.87), Suecia (086) y Holanda (0.85). La tabla siguiente muestra el resultado para los países americanos.

Índice de Estado de Derecho

World Justice Project 2017-18

Fuente: World Justice Project – Rule of Law Index 2017-18

Los países latinoamericanos tienen un desafío muy grande en materia de corrupción. El caso Odebrecht ha afectado a casi todos los países de la región, no sólo por las contrataciones públicas fraudulentas, los sobreprecios de la obra pública y el pago de favores, sino también por el financiamiento ilegal de las campañas. Al mismo tiempo, la calidad de la democracia en la región se ha visto deteriorada. Se trata de dos frentes que hay que abordar en simultáneo. Sólo con instituciones sólidas, íntegras y transparentes podremos enfrentar eficazmente los problemas de pobreza y desigualdad que nos afectan.

Enfrentar la corrupción, generar los mecanismos para prevenirla y detectarla, diseñar y poner en práctica procedimientos para juzgar y sancionar a los corruptos es responsabilidad de todos los actores sociales. La prevención, control y sanción de los casos de corrupción y la generación de un consenso social de tolerancia cero a la corrupción contribuirá a mejorar la calidad de la democracia y la plena vigencia de la república y, en última instancia mejorar la calidad de vida de las personas.

 

1 Comment
  1. Los ciudadanos debemos tomar conciencia como la Corrupción afecta nuestra democracias , porque al final del día hasta tú conciencia esta en peligro .

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